Viernes 25 de agosto 2017

Shabat Shoftim

Base para Torá desde el Seminario 01

La parashá de esta semana comienza diciendo ‘ “Jueces y oficiales pondrás en todas tus puertas que el Eterno tu Dios te dará en tus tribus, y juzgarán al pueblo con justo juicio.”

En una dimensión literal, las ‘puertas’ se refiere a las puertas de las ciudades. El versículo es bastante claro, nos está prescribiendo colocar jueces en la entrada de las ciudades. De hecho, en varios sitios del texto bíblico e incluso en hallazgos arqueológicos de varias culturas, se puede detectar que esta era la costumbre en la antigüedad. Los jueces atendían a la población en las entradas de la ciudad.

Sin embargo, nosotros que vivimos en ciudades modernas, con tribunales de diferentes índoles, estamos desafiados a obtener de este versículo algún tipo de sentido que no esté en su literalidad.

Existen, por ejemplo, explicaciones que dicen que ‘tus puertas’ son tus sentidos, o que se refiere a la boca y a los oídos, para cuidar lo que uno va a decir.

Como es tradicional entre los sabios jasídicos, los rabinos de esta tradición van a obtener del versículo alguna enseñanza incluso más profunda o al menos más oculta de la que nos tiene acostumbrada la tradición rabínica.

En ese sentido, Rabí Jacob Josef de Polnoye, el más distinguido de los alumnos del Baal Shem Tov, nos ofrece una interpretación muy interesante. La palabra ‘sheur’ en hebreo significa medida. Comparte la raíz con la palabra ‘shaar’ que es puerta. Es decir, que ‘en todas tus puertas’ puede leerse como ‘en todas tus medidas’. La interpretación que hace entonces este maestro es que uno debe poner ‘jueces y oficiales en todas sus medidas’. ¿Y a qué se refiere con ‘medidas’? Se refiere a los estándares que uno utiliza para juzgar. Continua Jacob Josef y enseña que debemos entonces poner jueces en los modos en los que juzgamos a los demás, que sean con la misma vara que los que utilizamos para juzgarnos a nosotros mismos. Si uno es, por ejemplo, ligero a la hora de juzgarse a uno mismo, entonces debe usar la misma vara para juzgar a otros. Si uno es severo a la hora de juzgar al prójimo, deberá juzgarse a sí mismo con severidad. Lo que no puede hacer es poner medidas que no sean justas, es decir que lo juzguen a uno con misericordia, pero al prójimo con severidad.

Resulta notable que Jacob Josef esté tomando este versículo y utilizándolo para atacar un defecto muy feo que a veces solemos tener que es el ‘doble estándar’. Cuando se trata de mirar a otros, somos severos y no reparamos en que aquello que a veces juzgamos en el prójimo, lo tenemos en nosotros mismos.

Esta dimensión de no ser más severo con otros de lo que somos con nosotros mismos, se traduce en un principio rabínico que dice ‘hevé dan et kol haadam lekaf zejut’, juzga a todo hombre con la vara del mérito.

Una de las historias talmúdicas (Shabbat 127b) que nos enseñan esto, transcurre precisamente en el comienzo del año judío, en vísperas de Yom Kipur. Allí se cuenta acerca de un hombre que no puede pagarle a su siervo lo que le corresponde y cuando su siervo le va reclamando diferentes alternativas de pago, el hombre se niega a pagar, por ejemplo, en especies.

Finalmente, el siervo se va con las manos vacías y cuando regresa luego de los festivos, el amo le paga lo que le debe y más. Y le pregunta ‘¿qué pensaste cuando te dije que no podía pagarte de una u otra forma?’. El siervo le responde que imagino que, por cada negativa de su amo, había un motivo atendible. Nunca dudó de que su amo le estuviera diciendo la verdad. Y el texto termina enseñándonos que quien juzga a su prójimo de forma benevolente es juzgado de forma benevolente.

Se acercan los días más sagrados del año. El tiempo en el que rogamos para ser juzgados de forma benevolente y generosa. En realidad, no estamos pidiendo otra cosa que ser juzgados de un modo similar al que nosotros nos juzgamos a nosotros mismos. Pero a veces un tanto más ligero que el modo en el que juzgamos a nuestros semejantes. Tomando una enseñanza de otro sabio jasídico sobre la Parashá (Levi Itzjak de Berdichev), el versículo continúa diciendo ‘y juzgarán al pueblo con justo juicio’. Y Levi Itzjak dice ‘y juzgarán, arriba’. Así como juzguemos abajo, así seremos juzgados en los tribunales celestiales. Así como tratemos al prójimo cuando nos toca erigirnos en juez, así recibiremos del Eterno en los días de juicio y arrepentimiento.

Que esta Parashá nos inspire a tener un juicio generoso y benevolente, para así poder aspirar a un juicio igual de generoso en los días que están por venir.

 

Shabbat Shalom

 

Rab Guido Cohen



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