Viernes 20 de mayo 2016

Shabat Emor

Shabat Emor

La particularidad de este año con respecto a la lectura de la Torá en relación a Israel y a la diáspora, nos encuentra leyendo en estos momentos parashiot diferentes. Acá en Israel, en donde me encuentro estudiando con otros compañeros del Seminario Rabínico, la parashá Emor se leyó la semana pasada, y tengo muchas ganas de compartir con ustedes la charla que tuvimos con respecto a la misma en la cena de Shabat que compartimos el viernes pasado.

Luego de una muy rica entrada con ensaladas, diferentes tipos de “pastitas”, unas Jalot increíbles, y esperando el pollo con arroz y el Mahude, hablamos de Torá como es costumbre en las Seudot (cenas) de Shabat (y para que baje la comida).

Cuando me puse a estudiar la parashá noté algo muy interesante (para mí). En esta parashá, que se llama Emor se repite 52 veces la raíz k.d.sh. (kuf, dalet, shin), con la que formamos la palabra Kedoshim, que fue la parashá de la semana anterior. Entonces me pregunté a mí mismo que podría querer mostrarnos la Torá con esta cantidad de repeticiones, y en la cena hice extensiva mi duda a mis amigos y sus familias.

Comencé diciendo que estaba claro que había una relación entre la santidad y la palabra, ya que la traducción de “Emor” sería “Díle” y la raíz k.d.sh. nos acerca a palabras que tiene que ver con la santidad, como Kadish, Kidush, Kedoshim, etc.

Mi amigo Gus (Gustavo Katzuni), tomando como punto de partida mis palabras, trajo a la mesa una muy linda relación entre la santidad y el relato de la parashá. En el comienzo de esta, el tema de la santidad ronda alrededor del Cohen (Sacerdote), y encontramos que había Cohanim que tenían prohibido oficiar, ya que no se encontraban aptos por tener algún “defecto físico”. En nuestros días este pensamiento representa claramente un problema, pero no deja de ser real la elección de las personas mayoritariamente por su aspecto exterior, ya sea para trabajos y/o diversos tipos de relaciones humanas. Gus lo planteó como una “disputa” entre la Jojmá (sabiduría) vs el defecto físico, y agregó que la Torá cumplía en esos tiempos con la necesidad de la gente, que precisaban un Cohen sin “defectos”, entendiendo (los Bnei Israel) que la Kedushá (santidad) se conseguía de esta forma. Pero planteó también la clara necesidad de aprender a mirar –en su interior- a la gente en los tiempos en que vivimos y tomar el relato de la Torá para nuestro aprendizaje.

La Torá sigue vigente hoy en día, y la Kedushá de sus enseñanzas no hay que buscarla siempre en la literalidad del texto.

La Torá es nuestro Libro y los invito a estudiarlo, a amarlo, pero no a “idolatrarlo”.

Espero de todo corazón, y se los recomiendo también, puedan tomarse unos minutos en la cena de este viernes -se encuentren en donde se encuentren-, para conversar, discutir, y buscar –partiendo de las palabras de la Torá- cuál sería la mejor manera de poder utilizar nuestras palabras como una herramienta para acercarnos y acercar otros a la santidad.

Shabat Shalom UmeBoraj

Nico Reck.

Estudiante del Instituto Rabínico Heschel.

 



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