Viernes 27 de marzo 2015

Parashat Tzav, Shabat Hagadol

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El Shabat anterior a  Pésaj es conocido como Shabat Hagadól, o sea, el Gran Shabat.  Son pocos los Shabatot que en el transcurso del año tienen un nombre especial, diferente  al de la Parasha de la semana.

Son varias las razones por las cuales este Shabat es el Gran Shabat. Dice la Mishna Berura תל:א que debemos recordar en este Shabat el milagro de Pesaj. 

Ese Milagro que ocurrió hace más de 3000 años un Shabat como éste. El  pueblo de Israel, estando aún en la “casa de la esclavitud” de Egipto, tomó los corderos necesarios para el korbán, sacrificio pascual,  y los ató en preparación para Pésaj.

No fue ésta una acción simple, sino que, muy por el contrario, fue una acción heroica, debido a que el cordero era uno de los dioses  egipcios. Nuestro pueblo esclavizado encontró el gran valor y atrevimiento de demostrar que estaba preparado para poder ser Libre.

Podemos afirmar con certeza que la verdadera liberación y redención del pueblo de Israel de Egipto ocurrió  en aquel “SHABAT HAGADOL” cuando, con gran sacrificio propio, el pueblo decidió  poner fin a la esclavitud, no esperando sentados a que sucedieran las cosas por ellos, sino asumiendo el rol de hacer algo para sentirse libres.

Este gran milagro de expresión libre, de no callar, sino de todo lo contrario, dar a conocer nuestros ideales y principios, es lo que festejamos y celebramos en este “SHABAT HAGADOL”.

Se está acercando la festividad de Pesaj, fiesta donde lo que importa es lo que se va a vivir en la noche del Seder, las preguntas que van a realizar los niños, el compartir en familia, el saber que todas las generaciones se vuelven a unir en esa mesa como hace 3000 años.

El Jafetz Jaim solía contar un hecho del que fue protagonista. En el invierno de la ciudad de Radín -allí donde nació- solían calentar el agua de la mikve volcando un gigantesco termo de agua hirviendo dentro del agua helada. Una  mañana invernal, el Jafetz Jaim preguntó al encargado de la mikve si había calentado el agua. Ante la respuesta afirmativa del balán, el Rabino ingresó al agua y notó que ésta estaba a punto de congelarse. El Jafetz Jaim salió de la mikvé y fue corriendo a revisar la temperatura del termo. Introdujo su mano en él y notó que el agua del termo estaba tan sólo tibia. Entonces dijo: “Hoy he aprendido una gran lección: Cuando el agua del termo está hirviendo, el agua de la mikve estará tibia. Pero si el agua del termo estuviere tibia, el agua de la mikve sólo podrá estar helada”.

Rabenu Tam solía decir: “Las palabras que salen del corazón, ingresarán al corazón. Pero aquellas que no salen del corazón -sino de la boca- no atravesarán siquiera el umbral del oído”.

Quiera Di-s que podamos transmitir nuestro fuego a las generaciones futuras a fin de que nuestras palabras logren entibiar su corazón y que en este Shabat Hagadol, podamos encontrar el verdadero sentido del milagro, donde podamos entender que para que las cosas sucedan debemos dar de nosotros mismos.

Shabat Shalom y Pesaj Kasher Vesameaj

Adrián Fada.

Estudiante del Instituto de Formación Rabínica Abraham J. Heschel.



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