Viernes 9 de septiembre 2016

Parashat Shoftim

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Los primeros tres versículos de la Parashá de esta semana, Parashat Shoftim, nos sacuden de entrada, con valores que parecieran no ser dichos por Moshé hace 3.500 años, sino por cualquier hombre o mujer de bien, en cualquier tiempo y lugar, pero especialmente en nuestra época y en nuestro país.

El primero habla de la necesidad de JUSTICIA. Este valor tan humillado y despreciado en la Argentina de hoy, hasta el punto de dejar de ser creíble. “Jueces y policías pondrás en tus puertas”. Jueces, para que administren Justicia, y no se vendan al poder de turno. Policías, que cuiden a la gente de la delincuencia, y no que se transformen ellos mismos en los principales sospechosos y colaboradores cada vez que hay un crimen, una violación, una banda organizada, o un atentado terrorista. 

El segundo versículo habla de la CORRUPCIÓN, aquella que en términos bíblicos “enceguece los ojos de los sabios y distorsiona las palabras de los justos”. Funcionarios de todos los rangos son sospechados de delitos, robos, estafas y enriquecimiento a costa de las personas a quienes vienen a representar. La hipocresía se hace más patética aún cuando la gente común parece más pobre y más olvidada. 

Y el tercer versículo, el famoso TZEDEK, TZEDEK TIRDOF = Justicia con Justicia perseguirás, nos recuerda que los medios para lograr este valor sagrado, también deben ser justos; no vaya a ser cosa de volver, aunque sea con la mente, a los años nefastos y oscuros de la Argentina de los desaparecidos, las tumbas NN, las personas drogadas tiradas al Río de la Plata, los campos de concentración y tortura, el robo de bebés y el delirio de la Guerra de Malvinas. 

Todos los años, leo esta Parashá y me pasa algo parecido: Me habla aquí y ahora, con el orgullo de izar como estandarte un valor supremo que nos reconoce a todos los seres humanos iguales, y con la vergüenza de una realidad que en en lo que a la Justicia concierne, apesta. 

Esta semana comenzó Elul, el sexto mes del calendario judaico; el mes anterior a Rosh Hashaná. Un período en el que comenzamos con el balance del alma, la evaluación de nuestras vidas y el arrepentimiento, como base para toda reparación. Es el mes de las Selijot y las tekiot del Shofar todas las mañanas. Es el preludio al juicio anual, en el que nos preguntamos: ¿Quién quiero ser? ¿Qué Vida quiero vivir? ¿Qué valores quiero sustentar?” 

En este contexto, estos tremendos primeros versículos de Parashat Shoftim son también interpretados en una dimensión particular y existencial. 

¿Cómo hacer justicia con mi propia Vida? ¿Cómo abrir el camino para florecer como persona, para poder amar, creer, soñar? ¿Cómo ser justo y vivir la Vida que cada uno merece vivir? 

Pareciera ser, según esta interpretación personal, que la Torá dice que es necesario poner jueces, porque no nos sirve a cada uno de nosotros creernos el juez del Mundo. No nos sirve juzgar a los demás, ni siquiera cuando lo hacemos (cosa que no pasa muy a menudo) con la misma vara con la que nos juzgamos a nosotros mismos. 

Pareciera ser que no nos sirve ser policías y querer controlarlo todo, porque nos la podemos creer, y alucinar con una omnipotencia que nos aleja de la realidad, de los afectos, y de la posibilidad de entrega. 

Pareciera ser que la corrupción y la aceptación de sobornos en nuestra vida afectiva, nos aleja de nosotros mismos y nos aísla. Así es como muchas veces creemos tener amigos, pero sólo tenemos intereses. Muchas veces creemos amar, pero sólo sabemos tomar. Muchas veces, creemos sentir, pero sólo nos sale especular. 

Ser justo con uno mismo es tratar de darse la posibilidad de desplegar todas las potencialidades humanas; y perseguir esta Justicia con Justicia, es permitirse ser frágil, blando y permeable a una vida íntima sin juzgar, sin controlar y sin intereses. 

¡Vaya paradoja! La Justicia debe ser rígida y firme por fuera, para que pueda ser blanda y permeable por dentro. De nada serviría que fuese al revés. 

Que podamos en estas semanas previas a Rosh Hashaná comenzar a evaluar nuestras Vidas para decidir incluir este valor sagrado que aparece en esta Parashá, y vivir con más Justicia, por fuera y por dentro. 

 

Rab. Darío Feigun



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