Parasha Mishpatin

viernes 9 de febrero 2018

Base para Torá desde el Seminario 01

 

¿Cuál es el deporte favorito del Ser Humano?

¡Hacer Lashón Hará! (Hablar mal de otras personas, o literalmente “Lengua Mala”)

El primer versículo del capítulo 23 que dice “No difundirás rumor falso…” está relacionado directamente, por varios estudiosos de la Torá de todos los tiempos, con el tan bien conocido, tan mal visto, pero tan usado, LASHÓN HARÁ.

Me quiero concentrar en la lengua, en la “Lashón”, y ver como la trata nuestra Tradición.

Dos “Actores principales” de nuestro Tanaj son sin lugar a dudas Moshé y Shlomó.

Empecemos por el rey Shlomó considerado el hombre más sabio del mundo, seguramente sus palabras nos puedan ayudar. En uno de los libros de su autoría, el libro de Mishlei (Proverbios) encontramos varias veces la palabra ‘Lashón’. Podemos leer en Mishlei 15:4 ”Una lengua consoladora es un árbol de vida, pero la perversidad en ella es una herida para el espíritu” o en el 17:4 “…el mentiroso presta oídos a la lengua maliciosa”.

La inteligencia del rey Shlomó le permitía encontrar las palabras justas y necesarias. El conocía muy bien el poder constructivo o destructivo de la lengua.

Ahora es el turno de Moshé, ¿Cuántas veces se imaginan que aparece “Lashón” en la Torá?

Una sola vez, en este mismo libro de Shemot (Éxodo) que nos encontramos leyendo esta semana. Casi al comienzo del mismo, en el capítulo 4, Moshé le dice a Dios que es de “lengua pesada” (la tradición nos hizo llegar que Moshé era tartamudo).

Cuando una palabra aparece una sola vez en la Torá, por lo menos a mí, me llama la atención. Y me pongo a pensar su contexto, su significado, algo que quizá oculta, su trascendencia…

Y pensando, pensando me salió esta ecuación:

MOSHÉ + LENGUA PESADA = HUMILDAD

Ahora les muestro el procedimiento: Moshé fue el Ser Humano más humilde de la historia nos cuenta nuestra Torá. Pero ¿Cómo se llega a ser tan humilde? Quizá teniendo la “Lengua Pesada”, característica que nos dificulte hablar, pero no al punto de ser “tartamudos”. Sino al punto de elegir las cosas que queremos decir, de cuidar cada palabra que sale de nuestra boca. La lengua ligera se mueve mucho, y lastima mucho.

Una vez más aprendamos de Moshé, del buen ejemplo. ¿Cómo hacemos entonces para abandonar nuestro deporte favorito, el “Lashón Hará”? ¡Fácil! Con humildad e inteligencia.

La segunda creo que viene adquirida, aunque siempre se puede trabajar sobre ella. En cambio la humildad depende exclusivamente de nuestra forma de comportarnos, no está en nuestro ADN.

Shabat Shalom Umeboraj!

Rabino Nico Reck

Profesor del Seminario Rabínico Latinoamericano


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