Viernes 15 de mayo 2015

Parasha Behar – Bejukotai

Base para Torá desde el Seminario 03

Uno de los grandes males que podemos encontrar en nuestros días es sin dudas la falta de tiempo. Es muy frecuente escuchar que las personas solemos alegar, casi con resignación, “no he podido hacerlo”, “estuve todo el día corriendo de aquí para allí.”

Imaginemos por un momento, ¿que seríamos capaces de hacer cuando vemos que nuestro dinero está en juego? O mejor aún ¿Qué pensaríamos de alguien que se pare en el medio de la calle comenzara a regalar sus bienes a cada persona que pasa? Seguramente, no necesitaría indagar demasiado, todos coincidiríamos en que alguien que actúe así no valora en nada lo que tiene.

Muchas veces me he preguntado: ¿somos consientes de cuánto vale nuestro tiempo? Yo creo que si empezáramos a medir el valor que tiene cada instante en nuestra vida y cuántos de ellos hemos desperdiciado, cuántos momentos maravillosos le quitamos a nuestras familias, amigos, a nosotros mismos e incluso a D´s ; sentiríamos algo muy parecido a lo que pensamos de aquel que no valora lo que tiene. Es por eso, que en Perashat Be har, la torá nos habla de tres elementos que nos ayudan a conectarnos con nuestro tiempo.

El primero es Shemitá (año sabático) en el cuál la persona debía abstenerse de acopiar la cosecha que crecía en su campo, pudiendo este recoger sólo aquello que necesitaba para alimentarse.

El segundo es el Iovel (jubileo) el cuál se proclamaba en el año 50 luego de siete ciclos de siete años, al año 50 se proclamaba en Iom Kipur tocando el Shofar. Esto significaba que: Todos los esclavos quedaban en libertad, odas las deudas prescribían y todas las tierras que habían sido vendidas, volvían a sus antiguos dueños. Esto es una clara señal, de que el hombre es apenas un inquilino en el mundo dado que todo fue creado por D´s.

El tercer y último elemento es el Shabat, luego de seis días de arduo trabajo, llega el séptimo día en el que debemos cesar en nuestras labores y descansar, un verdadero oasis en medio del desierto.

¿Qué tienen en común estos tres elementos, la Shemitá, el Iovel y el Shabat? Que los tres vienen a enseñarnos que aún sin nuestra intervención el mundo sigue su curso, que vale la pena, hacernos a un lado, para entender que la vida no fue hecha sólo para acumular. Que las pausas nos ayudan a recuperar el tiempo que perdemos de disfrutar a aquellos que amamos.
Quiera D´s inspirarnos para encontrar una vida de sentido pleno.
Shabat shalom umevoraj.

Gustavo Katzuni

Seminarista de la Kehila de Tucumán



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